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El portal de los TRENTINOS de ARGENTINA

HISTORIA DEL CIRCULO TRENTINO DE BUENOS AIRES   

El 9 de mayo de 1932 se realizó en la calle Sarmiento 3899, de la ciudad de Buenos Aires, la reunión preliminar para la constitución del “Círculo Trentino”. Estuvieron presentes Luigi Ambrosio, Giuseppe Bazzanella, Valentino Bernabè, Luigi Bertotti, Tito Festi, Giovanni Batista Grandi, Renato Giudici, Guido Rauzi, Agostino Severi, Primo Sottopietra y Giulio Tomasi, con la justificada ausencia di Michele Foppoli.

“Luego de haber discutido largamente sobre la situación de la ‘Tridentum’ (institución creada en 1929 y que se encontraba en crisis), a la cual se decidió unánimemente renunciar, se abre la discusión sobre la oportunidad de constituir un ‘círculo’ de trentinos que tuviera fines de cultura y recreación, tendiese a elevar el espíritu de sus asociados y fomentara los vínculos de solidaridad entre ellos”, recuerda el acta de aquella reunión.

Las opiniones, sin embargo, no eran unánimes. Mientras Valentino Bernabé sostenía “acaloradamente la tesis de la constitución”, Giuseppe Bazzanella se declaraba “solidario con las decisiones que tomaran los presentes” pero afirmaba su posición “contraria a la formación de una nueva entidad, que debido al momento de crisis económica y desorientación creado en la ‘Tridentum’, no podrá tener un desarrollo adecuado”. En el acto se señala que Tomasi, Festi, Sottopietra y otros “se declaran favorables”, mientras que “Rauzi y Luigi Bertotti se muestran pesimistas acerca del éxito (de la decisión) pero, animados por la corriente favorable, aceptan aquella tesis” que defiende la conformación del Círculo.

Una vez finalizada la discusión, “se somete a votación la constitución del ‘Círculo’, la cual es aprobada por unanimidad”. Se nombra, en ese momento, una “comisión provisoria, encargada de completar los (trabajos) preliminares para permitir, en la brevedad, la constitución definitiva del ‘Círculo’”.

 

El nacimiento del Circulo Trentino

En la reunión del 17 de mayo de 1932 la Comisión Provisoria aprobó la creación de la nueva institución. Estaban presentes Tito Festi, Giulio Tomasi, Agostino Severi, Valentino Bernabè, Guido Rauzi, Daniele Endrizzi y Giuseppe Bazzanella. Luego de una “breve discusión”, se adoptó “por unanimidad” el nombre de “Círculo Trentino”.

El segundo punto del orden del día era el referido a la sede social. Ante la propuesta de Bernabé se decidió estudiar la posibilidad de “alquilar provisoriamente una sede en otra asociación”, pero en la reunión del 27 de mayo de 1932 se convino “fijar como domicilio provisorio del Círculo la calle Castro Barros Nº 992”, domicilio de Giulio Tomasi, quien “gentilmente se presta”.

En cuanto a los socios, se aprobó la creación de la categoría de “socios efectivos” y la de “socios adherentes” para “facilitar también la entrada de mujeres y niños”. A propuesta de Bernabé, a fin de “facilitar el ingreso de obreros y personas de escasos medios financieros”, la Comisión estableció una cuota de ingreso de 1 peso y una cuota mensual de 1 peso para los socios efectivos y de 50 centavos para los adherentes.

El último punto del orden del día era el programa d e acción y la difusión. “Se acordó que, a su tiempo, cuando la situación financiera así lo permitiese, se estudiaría la mejor forma para adquirir una sede social adecuada”. Una vez que se alcanzara ese objetivo, el siguiente paso sería “la institución de una biblioteca”. Una segunda propuesta que se aprobó fue la organización de “fiestas sociales, con el objetivo de fomentar el contacto entre los socios”. Se decidió, finalmente, “iniciar una campaña de difusión” y se dio a Bazzanella la misión de “redactar una circular dirigida a los trentinos, invitándolos a adherir al nuevo Círculo”. “Luego, cada uno de los presentes –continúa el acta del 17 de mayo de 1932– invitará personalmente a sus conocidos a firmar la adhesión, a fin de poder convocar lo más pronto posible una Asamblea Preliminar”.

 

Los primeros pasos

El 18 de junio de 1932, con la presencia de 24 socios, se realizó la Asamblea Preliminar, que aprobó por unanimidad la denominación “Círculo Trentino”. A propuesta de Giovanni B. Grandi, se aprobó por mayoría de votos la creación de la categoría de “socios honorarios” que sería “otorgada por una asamblea a aquellas que por distintas razones, prestaciones, donaciones, etc. de importancia, hubieren hecho los méritos suficientes”.

La asamblea procedió a la elección de los nueve miembros que formarían la primera Comisión Directiva. Fueron designados Giulio Tomasi, Giovanni Batista Grandi, Valentino Bernabè, Luigi Bertotti, Tito Festi, Giuseppe Bazzanella, Guido Rauzi, Michele Foppoli y Luigi Ambrosio.

En la reunión del 1º de julio de 1932, la nueva Comisión decidió la elección de los cargos internos. Fue nombrado presidente Luigi Bertotti, en tanto que Valentino Bernabè fue designado secretario y Giulio Tomasi, tesorero.

La Asamblea General Constituyente se realizó el 20 de agosto de 1932, con la presencia de 37 socios. Ese día se aprobó el Estatuto Social y se efectuó la elección de la Comisión Directiva. Fueron elegidos como vocales efectivos Tito Festi, Valentino Bernabè, Giulio Tomasi, Luigi Bertotti, Domenico Friz, Giuseppe Bazzanella, Giovanni Batista Grandi, Michele Foppoli, Guido Rauzi, Luigi Ambrosio y Lino Carli. Como miembros vocales suplentes quedaron Renato Giudici,  Marino Tomio, Erminio Franck y Primo Sottopietra. La Comisión Revisora de Cuentas quedó conformada por Giovanni Segatta, Agostino Severi y Felice Pasqualini.

En la primera reunión de la nueva Comisión, el 25 de agosto de 1932 fue elegido como presidente Luigi Bertotti, mientras que Tulio Festi ocupó la vicepresidencia y Valentino Bernabé fue designado secretario. Como tesorero quedó Giovanni B. Grandi y su pro-tesorero fue Domenico Friz. Por su parte, fueron conformadas las comisiones de Fiestas, Cultura, Prensa y Beneficencia.

El 3 de septiembre de 1932 tuvo lugar la fiesta de inauguración. “Los socios respondieron con entusiasmo y numerosos invitados honraron al Círculo con su presencia”, recuerda el acta del 8 de septiembre, que deja constancia del “resultado financiero óptimo, dando un superávit de $ 36,30”. Los integrantes de la Comisión se felicitaron del “gran éxito logrado”.

La conformación de una Comisión de Prensa implicaría un paso decisivo para el Círculo. Bazzanella y Grandi recibieron la misión de “estudiar detalladamente el proyecto de Boletín Social”, cuya primera edición vería la luz en enero de 1933.

El 5 de octubre de 1932 fue creada la Comisión Biblioteca, presidida por Luigi Valentini y Felice Giuliani. El 2 de noviembre se aceptó la propuesta de Valentino Bernabè de “redactar una circular poniendo al tanto a los socios de la formación de una Biblioteca Social e invitar a quien quisiese donar libros”. Él mismo dio el ejemplo donando seis volúmenes.

En lo referido a las finanzas, el primer Boletín del Círculo señala: “De acuerdo con el Balance que cerró el 31 de diciembre de 1932, los ingresos generales sumaron $ 958,65. Los gastos por alquiler, impresiones, fiestas, adquisición de muebles, etc. totalizaron $ 833,75, lo que arrojó un saldo de caja de $ 124,90”. Para el funcionamiento de la sede del Círculo, se alquiló un local en la calle Díaz Vélez 3780, “amueblado de acuerdo a nuestras aún modestas posibilidades financieras”.

 

La "Voce Trentina"

“Es nuestro deseo que el Boletín logre ser la genuina expresión del carácter y de las actividades de nuestra Asociación, elemento de cohesión y concordia entre los socios y los amigos coterráneos”. Con estas palabras, bajo el título “A todos los Trentinos”, se resumía el objetivo de la Comisión de Prensa que en enero de 1933 presentó la nueva publicación del Círculo Trentino.

“Respetuoso, como somos, de cada opinión honesta, evitaremos en lo posible el sabor de la polémica y sólo nos preocuparemos de fortalecer los vínculos entre Trentinos residentes en la República y mantener intacto el patrimonio de nuestras tradiciones regionales. Nos preocuparemos porque el Boletín sea una lectura útil y placentera para nuestros socios y nuestras familias que se quedaron en la Patria”, continuaba el editorial del primer número.

Las actividades del Círculo, el estado de las finanzas, las noticias sociales, los anuncios de grandes eventos artísticos y bailes, las jornadas campestres, las noticias del Trentino y los interesantes debates surgidos entre socios fueron sólo algunos de los temas tratados por el Boletín, que en mayo de 1935 adoptó el nombre de “Voce Trentina”.

El 25 de marzo de 1937, el seminario diocesano trentino “Vita Trentina”, comentaba con “vivo interés” el desarrollo de la “Voce Trentina” en Argentina: “La tapa tiene un simbolismo bien logrado, representando en lo alto al Castillo del Buonconsiglio de Trento y en lo bajo al Palacio del Congreso argentino, de un lado las “stellas alpinas” y del otro una larga fila de palomas en vuelo, que dejan los montes elevándose y anhelando la Patria representada en el histórico castillo”. “Vita Trentina” enviaba a los “hermanos lejanos (los trentinos de la Argentina) un saludo cordial de los hermanos que permanece en el suelo patrio y un augurio de pronto reencuentro, en la concordia, la generosa colaboración y el recuerdo vivo de las costumbres aún vivas en los trentinos emigrados a Buenos Aires, para que encuentren el modo de aliviar los dolores y las penas provocadas por la distancia y ganarse la estima y la admiración del pueblo que los acoge”.

En enero de 1936 eran 104 los abonados a la “Voce Trentina”. La amplia cobertura de los eventos que se sucedían en la Provincia de Trento, los recuerdos históricos y los relatos de la vida de trentinos ilustres, así como de las figuras de la comunidad trentina en Argentina, permitían a sus lectores mantener vivo el vínculo con la Patria. No faltaban las poesías escritas en dialecto y las publicidades de los negocios de los socios del Círculo Trentino, que mostraban el progreso logrado por los miembros de la colectividad.

La inauguración del “servicio médico gratuito a domicilio”, en julio de 1937, y las informaciones y consejos a los socios relativos a la obtención de la “carta de llamado” y del “permiso de desembarco” para quienes desearan emigrar, publicados en el número de septiembre de 1937, muestran la importancia de este medio de comunicación. Las páginas dedicadas a las actividades de los Círculos hermanos, como el de La Plata, fundado el 26 de enero de 1936, reflejan la unión de la comunidad trentina argentina, simbolizada en el tradicional desafío de bochas y la disputa por la “Copa Trento”, iniciada en el mes de octubre de 1944 y aún hoy vigente.

El sueño de la casa propia

“Una de las tantas aspiraciones de un buen grupo de socios es que el Círculo tenga su propia sede social, en la que poder reunirnos con amigos, y en ciertas ocasiones con la familia, para pasar momentos agradables”. Estas palabras, que corresponden al editorial del número de octubre de 1936 de “Voce Trentina”, testimonian la firme decisión del Círculo Trentino de avanzar en la construcción de la propia sede, un sueño que se concretaría seis años más tarde.

El editorial de julio de 1939 hablaba abiertamente de la “casa propia, porque el Círculo debe tener una sede y ella debe ser suya”. Se designó una Comisión Permanente de Estudio “Pro Casa del Círculo”. La Asamblea General Ordinaria del 27 de junio de 1940 aprobó por unanimidad la propuesta de autorizar a la Comisión Directiva para “adquirir una propiedad para el Círculo Trentino”.

La buena noticia se produciría el 15 de julio de 1942. “Domus Habemus” fue el título de la página 3 del número de la “Voce Trentina”. “Tenemos casa. El día 15 del corriente, en representación del Círculo Trentino, el señor presidente Sr. Bazzanella, el secretario Bernabè y el tesorero Turín firmaron el contrato de compra de la propiedad que alojará la futura y tan esperada Sede Social de nuestra querida institución”, explicaba la revista.

“La propiedad, que consta de un amplio terreno de 475 metros cuadrados, dos habitaciones, una cocina y baño, está situada en la calle Seguí 645 de esta capital. El precio fue de $ 16.000 al contado. La escritura y la toma de posesión del predio será el 1º de octubre del corriente año”, explicaba. Se daban, además, precisiones de la ubicación: “Se puede decir que es el centro geográfico de Buenos Aires. A una sola cuadra de la Plaza Irlanda (Gaona y Donato Álvarez). Contamos con suficientes medios de transporte, como el tranvía, ómnibus y colectivos que pasan por las calles Donato Álvarez, Avellaneda, Gaona y Neuquén”.

El problema que se presentó de inmediato fue la ampliación de la sede. El 3 de octubre de 1942 una Asamblea Extraordinaria autorizó a la Comisión Directiva a “emitir bonos entre los socios a fin de conseguir la suma de $ 10.000”. Este bono implicaría un préstamo de los socios al Círculo, que rendiría un interés de 4% anual y tendría una duración de 5 años, con la “garantía de todo el patrimonio social, incluido el edificio, y la garantía moral de la buena administración que es característica de nuestro Círculo”.

Las inauguraciones fueron muchas: la toma de posesión del predio, el juego inaugural de bochas, la jornada de juegos para chicos… Pero oficialmente el 11 de julio de 1943, con un baile, tuvo lugar la inauguración oficial, la primera gran fiesta de la comunidad trentina de Buenos Aires en su propia sede.