Los Schützen
LOS GUARDIANES DE LA TRADICIÓN TIROLESA
La compañía de los Schützen fue fundada durante el reinado de Maximiliano I de Habsburgo, quien fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en el “Duomo” de Trento en 1508. El 4 de febrero de 2008 se conmemoró el 500º aniversario de aquella coronación y Trento lo celebró con gran pompa. Para la ocasión se editaron distintas publiaciones y se desarrollaron importantes iniciativas culturales organizadas por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Trento y por distintas asociaciones culturales e históricas, con la colaboración de las instituciones del “Tirol Histórico”: las actuales Provincias Autónomas de Trento y Bolzano, en Italia, y el Land Tirol (con capital en Innsbruck), en Austria.
Profundicemos, a continuación, en algunos hitos de este camino que siguieron los Schützen en la orgullosa defensa de su tierra.
El 20 de mayo de 1468, el príncipe-obispo de Trento, Johannes Hindelbach, solicitó al conde Segismundo del Tirol la posibilidad de diponer de algunos “Schützen” para la defense del Castillo del Buon Consiglio, en Trento. Fue la primera vez que la palabra “Schützen” apareció mencionada en un documento oficial. El verbo “schützen” significa, en español, “defender”, “proteger”. El 10 de agosto de 1487 distintas comunidades trentinas enviaron a sus combatientes en ayuda del obispo de Trento, para frenar el avance de las tropas venecianas en Calliano.
El 23 de junio de 1511 se firmó un acuerdo militar entre el emperador Maximiliano I de Habsburgo –en su calidad de conde del Tirol–, los obispos de Trento, Giorgio III de Neydeck, y de Bressanone, Christoph von Schroffenstein; y representantes de los territorios recientemente incorporados de Lienz, Pustería (1500), Kufstein, Rattemberg y Kitzbuhel (1504). En ese texto, denominado “Land Liebell 1511”, el emperador prometía “para sí y para sus sucesores” que, en caso de guerra, la defensa del Tirol quedaría a cargo de un ejército de leva de entre 5.000 y 20.000 hombres, de acuerdo con la gravedad de la situación. El compromiso incluía la prohibición de utilizarlos para participar en acciones ofensivas fuera de las fronteras. Esos hombres provendrían de los distintos distritos territoriales, en proporción al número de habitantes de cada uno de ellos.
El príncipe-obispo o el gobierno de Innsbruck decidirían cuál sería el número de compañías a ser movilizadas en cada distrito. Las mismas deberían contar con un número máximo de 120 combatientes, a los que la población denominaba “defensores de la patria” o “cuerpo de infantería tirolés”. De ahí deriva la palabra “Standschützen”, es decir, “cuerpo de infantería no matriculado”, que se adoptó al principio del Medioevo.
Las comunidades debían disponer de un listado de combatientes, la mayoría de los cuales serían voluntarios que tendrían derecho a disponer de una vianda, armas y una remuneración mensual. Si el número de voluntarios no alcanzaba el cupo solicitado, se recurría al sorteo entre los jóvenes hábiles hasta los 40 años y luego entre los que estuvieran casados. En una bolsa se colocaban los nombres, en otra porotos blancos y negros. El número de porotos negros correspondía al número de combatientes a sortear. Ante la presencia de autoridades comunales y de un cónsul encargado de verabilizar el procedimiento, dos niños extraían de la bolsa un nombre y un poroto: el nombre que salía sorteado junto con el poroto negro debía alistars en la compañía de los Schützen.
Con el correr del tiempo, cuando la ballesta fue reemplazada por el arcabuz, en cada municipio se eligió un lugar llamado “Bersaglio”. Por lo menos, cuatro domingos entre abril y noviembre, entre las fiestas de San Jorge y San Martino, los inscriptos se entrenaban, disparando al menos 60 disparos cada vez. En las comunidades donde existía una iglesia, cada domingo se efectuaba un disparo cuando se leía el Evangelio y al momento de la Consagración. No faltaba tampoco la presencia de las compañías Schützen en las fiestas religiosas y civiles, en las procesiones, en los desfiles públicos, en las competencias de tiro al blanco, a las que contribuían con la donación de premios y trofeos.
Lamentablemente, la historia de Europa estuvo marcada por continuas guerras que golpeaban también al Tirol, y en su defensa se movilizaron las compañías Schützen, con un aporte generoso y fundamental, que salvaguradó la autonomía y la libertad de la población de estas tierras. Hubo muchos muertos y heridos.
En 1487, en Calliano, los Schützen resistieron al invación de las tropas venecianas que asediaban Trento. Posteriormente, durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), en la exitosa defensa frente al bloqueo de las fronteras del Tirol que llevaron adelante las tropas suecas, hasta ese momento vencedoras en toda Alemania. Luego, durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), cuando los soldados tiroleses forzaron al mariscal francés Vandome a renunciar a atravesar los valles trentinos para reunirse en la Val Venosta con sus aliados bávaros. Más tarde, contra Napoleón y las tropas franco-bávaros (1796-1809), las compañías Schützen conformaron un ejército de unos 15 mil combatientes solo en Tirol italiano. En las guerras del Risorgimento italiano, en 1848 y 1859, 16 mil Schützen acudieron en ayuda de las tropas imperiales austríacas para la defensa del frente meridional.
En 1915, con la declaración de guerra por parte de Italia, el Imperio Austro-Húngaro se encontró frente a la necesidad de defender tres frentes: el serbio, el ruso y el italiano. El emperador Francisco José de Habsburgo apeló a las compañías locales de Standschützen, cuyos inscriptos eran jóvenes de entre 15 y 17 años y hombres de 45 a 60 años, que se encontraban aún en los vallos luego de la convocatoria a las armas de una gran masa de la población en 1914. Estas tropas, integradas por un total de 600.331 miembros, contuvieron durante tres meses el avance del ejército italiano.
Un importante testimonio de la defensa voluntaria del Tirol data de 1703, en ocasión de la invasión del general francés Antone de Vandome. Las compañías locales se movilizaron para bloquear el avance en territorio tirolés de los invasores franceses, que llevaban ventaja en cuanto a hombres y medios a su disposición. Las tropas francesas, en desbandada, asolaron a sangre y fuego el Valle Judicaria, hoy turísticamente llamada “Valle dei Laghi” (Valle de los Lagos), donde destruyeron algunos de los más hermosos castillos, en los cuales se refugiaron los voluntarios Schützen, entre ellos el Castillo Penede, el Castillo de Arco y el Castillo de Drena. El Castel Toblino fue incendiado, pero la rápida intervención de la población del valle pudo contener el fuego, que había afectado solamente la torre central. Posteriormente, durante la retirada, los franceses destruyeron otras localidades. Sólo se salvó Dro, debido a la devoción de los invasores por San Antonio.
En 1809 los Schützen, capitneados por Andreas Hofer, lograron detener y derrotar a las tropas de Napoleón Bonaparte, frenando ocho intentos de invasión por parte de las tropas franco-bavaresas. Tras la victoria del 13 de agosto, Hofer fue ungido en el Bergisel (monte ubicado sobre la ciudad de Innsbruck) como “comandante supremo del Tirol Histórico”, que comprendía el territorio bajo dominio de las tres ciudades principales: Trento, Bolzano e Innsbruck.
La paz de Schönbrunn, firmada por Napoleón y el emperador austríaco Francisco II, llevó a Hofer –traicionado por Austria– a comandar una nueva insurrección, de la que participó todo el Tirol Histórico y que pasaría a la historia como “la Insurrección Tirolesa del Nueve”, es decir, de 1809. Esta rebelión fue preparada en secreto en Viena y fue obra de Hofer y del archiduque Juan, junto con sus lugartenientes. La lucha y la insurrección involucraron a los valles del Tirol desde Kufstein hasta el Lago de Garda. Se inició en abril de 1809 y participó todo el pueblo, que se alzó contra el tirano con un solo grito al son de las campanas, señal de la revuelta campesina. Fue la lucha del Pueblo en busca de su libertad, durante la cual se sucedieron victorias y derrotas. El final llegó el 1° de noviembre de 1809, con la derrota tirolesa en el Bergisel, donde hoy se encuentran el Museo de los Kaiserjäger Tiroleses y un imponente monumento en homenaje a Andreas Hofer.
Andreas Hofer debió huir, pero fue detenido y tomado como prisionero dos meses después, el 28 de enero de 1810. Llevado a Mantova, fue juzgado y condenado a muerte por un tribunal militar. Fue fusilado el 20 de febrero de 1810, a pesar de que la población de Mantova había recogida 5000 escudos en su defensa y habiá puesto todo ese dinero a disposición de los dos mejores abogados de la ciudad, que no lograron detener la ejecución de la sentencia.
El cuerpo de los Schützen existe aún hoy en todo el Tirol Histórico. Si bien perdió su original función de defensa militar de la Patria Tirolesa como ejército de voluntarios, desarrolla en la actualidad tareas de defensa y recuperación de la identidad tirolesa. Este trabajo se desarrolla a través de investigaciones históricas, con publicaciones dirigidas especialemente a la revisión de la historiografía, la cual sufrió durante el fascismo una “italianización” forzada que provocó una total mistificación y falsificación de los verdaderos hechos ocurridos siglos atrás. De hecho, la escuela ha cancelado la milenaria cultura tirolesa, un proceso de ocultamiento de la historia puesto en práctica tras finalizar la Segunda Guerra Mundial y que continuó hasta entrados los años 70, con el beneplácito de algunos ilustres políticos e historiadores trentinos.
El ejemplo más claro de la cancelación de la identidad tirolesa fue la introducción forzada del nombre “Trentino-Alto Adige” para designar el nombre de la actual región, decisión que se plasmó en el decreto del 8 de agosto de 1923. Sólo con la introducción del “segundo paquete” de reforma del Estatuto regional, en 1972, la Provincia de Bolzano pudo volver a retomar su nombre original de “Südtirol” o “Tirol Meridional”, el cual designó históricamente también a la acutal Provincia de Trento, conocida en idioma alemán como “Welschtirol” o “Tirol de Lengua Italiana”.
Los Schützen participan hoy en día de las distintas ceremonias evocativas, así como en fiestas tradicionales y en eventos culturales, llevando con orgullo el típico uniforme tirolés. Los Schützen del Tirol Histórico se subdividen en tres “áreas”: el Tirol Austríaco, el Südtirol (Alto Adige) y el Trentino (Tirol Meridional de Lengua Italiana o “Welschtirol”).
El uniforme tradicional incluye el fusil y la espada, esta última sólo portada por los oficiales. La gran mayoría de los miembros de las compañías Schützen lucen un sombrero adornada con plumas de faisán y distintas flores alpinas, por lo general, un geranio rojo y uno blanco que representan los colores de la bandera del Tirol. El uniforme varía, sin embargo, de compañía en compañía, Cada una de ellas posee su propia bandera que, habitualmente, contiene de un lado la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y del otro un águila roja del Tirol. La bandera y los uniformes son una fiel reproducción de los atuendos originales, ya que al momento de la refundación de una compañía se respeta fielmente la tradición, siguiendo el registro que dejaron documentos históricos conservados en archivos y museos, principalmente el “Landes Archiv” y el “Museum Ferdinandeum” de Innsbruck. Por otra parte, sólo se procede a la refundación de una compañía Schützen cuando se comprueba fehacientemente su existencia histórica a través de testimonios comprobables. Es por demás conocido el profundo sentir católico que emana de la tradición tirolesa. Los Schützen promueven, además, actividades tendientes a la recuperación y restauración de lugares de importancia histórico-cultural y religiosa. La presencia de estos monumentos históricos despierta el interés de turistas que visitan las localidades de la región y que, de ese modo, pueden ver preservado el patrimonio cultural e histórico del Tirol.
Osvaldo Tonina
Nacido en Vigolo Baselga y residente en Fraveggio di Vezzano (Provincia de Trento), el autor de este texto forma parte de la Compañía Schützen “Mayor Enrico Tonelli”. Junto con Alessandro Aste De Astiburg, publicó una interesante investigación histórica sobre el origen de los componentes del regimiento de infantería tirolés del Valle de los Lagos (Valle dei Laghi), y posteriormente un libro sobre las invasiones del general francés Vandome en 1703 y sobre la batalla de Ranzo. Ha sido también autor de un volumen sobre la Tradición de los Schützen en el Tirol de Lengua Italiana (303 páginas), donde realiza un recorrido histórico desde el 1200 hasta el siglo XVIII.
En su cuarto libro, titulado “Don Livio Rosa y el Himno al Tirol”, Osvaldo Tonina descubrió documentos inéditos que ponen en cuestión la originalidad del “Himno al Trentino”, tal como se lo conoce en nuestros días. De acuerdo con esta investigación, se trataría en realidad de la reescritura de un viejo “Himno al Tirol”. En los escritos del sacerdote Livio Rosa, se observa cómo fueron tachadas y sustituidas palabras del texto original, en un intento por “italianizar” la letra de ese viejo himno tirolés.
Finalmente, en 2009, Tonina presentó su último trabajo, que cuenta con la introducción de Silvio Girardi. Fruto de diez años de investigación, financiada por los municipios del Valle de los Lagos (Valle dei Laghi) –Cavedine, Lasino, Calavino, Padergnone, Vezzano y Terlago– y por la Provincia Autónoma de Trento, este quinto libro se titula “Campane a Martello. La defensa territorial del distrito de Vezzano” (330 páginas). En un largo recorrido histórico a través de los siglos, que va del 1400 hasta la Primera Guerra Mundial, se realiza una detallada descripción acerca de cómo se organizaba la autodefensa militar del territorio tirolés, que constituyó una experiencia única en toda Europa.






Comentarios
SON HISTORIAS VERDADERAS Y QUE PERSONAS CON MUCHA ENERGIA HAN DEFENDIDO SU CULTURA Y TRADICIONES A TRAVES DEL TIEMPO.
DEBEMOS RESCATAR Y COPIAR LO QUE ELLOS HAN HECHO PARA NUESTRA COMUNIDAD TIROLESA DE ESA EPOCA Y LA ACTUAL.
VIVA EL TIROL, EN PAZ, SOLIDARIO, COOPERATIVO E HISTORICO...POR SIEMPRE VIVA
Tambien soy apasionado de la armas, cuando vivia en Cba era socio del tiro Federal por lo cual entiendo tu pedido aunque debo decirte que el sitio www.trentinos.com no es un sitio dedicado al tema de las armas.
De todos modos cuando se presente nuevamente la ocasion de estar en presencia de los miembros del regimiento les pedire me dejen tomar fotos de uniformes y armas historicas.
Un abrazo
Luis