DE VAL DI SOLE A RAFAELA:
La aventura de las familias Panizza y Zanoni
Vermiglio, en Val di Sole, fue históricamente zona de frontera. Allí estaba latente el doloroso recuerdo de las dos guerras mundiales. Durante la primera Gran Guerra, el grueso de sus habitantes había sido trasladado a galpones y barracas en Mitendorf (Austria). Allí nació Francisco Panizza el 13 de noviembre de 1915. Celestina Slanzi, en cambio, nació en Vermiglio el 30 de junio de 1921. Veinte años más tarde, durante
Francisco y Celestina contrajeron matrimonio en 1947. Él era herrero de fragua –oficio que hoy prácticamente se ha perdido–, mientras que ella era ama de casa y también realizaba trabajos de servicio doméstico en Milán. En plena posguerra, las difíciles condiciones económicas, la falta de trabajo y los rumores acerca de la posibilidad de un nuevo conflicto bélico en Italia los llevaron a emigrar hacia
Partieron de Génova en junio de 1948, rumbo a Buenos Aires. En Lomas de Zamora, en las afueras de la capital argentina, vivía el tío de Celestina. En el transcurso del viaje, el 7 de junio, nació Andrés Emilio, primer hijo de Francisco y Celestina, quien tomó la ciudadanía italiana porque el parto se había producido en aguas internacionales, en un buque de bandera de ese país.
Tras residir un par de años en Buenos Aires, donde Francisco consiguió empleo en la construcción del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, se trasladaron a Puerto Deseado, en la actual provincia de Santa Cruz. Allí vivía otro tío de Celestina y Francisco pudo entrar a trabajar en YPF. Posteriormente se trasladaron a Rafaela, en la provincia de Santa Fe, donde nació en 1949 el segundo hijo del matrimonio, Mario Renato. En Rafaela vivía Luisa, la hermana de Francisco Panizza, que estaba casada con Serafín Zanoni, oriundo de Trento.
La nostalgia hizo que Francisco y Celestina decidieran regresar, con sus dos hijos, a Vermiglio. Allí nacería en 1952 su tercer hijo, Marino Ángel. En el pueblo, sin embargo, las condiciones no habían mejorado y se hacía difícil progresar. Fue así como, dos años más tarde, Francisco, Celestina y sus tres hijos –Andrés Emilio, Mario Renato y Marino Ángel– se embarcaron en una nueva aventura sudamericana. Lo hicieron junto a su familiar Aldo Zanoni, su esposa Otilia Slanzi y sus hijos Esteban, Elvira y Cherubina.
El destino los llevaría a
Al ver que las condiciones eran demasiado duras, pero no dejándose vencer por la desesperanza, Aldo Zanoni y Francisco Panizza se pusieron en contacto por parte con sus parientes de Rafaela, Luis y Serafín, quienes los animaron a trasladarse hacia donde ellos estaban. Aldo y Francisco, junto a sus esposas e hijos, emprendieron entonces el largo trayecto en tren, cruzando
En Rafaela, nacieron la hija más pequeña de Francisco Panizza y Celestina Slanzi, María Rosa; y los dos hijos más chicos de Aldo Zanoni y Otilia Slanzi, Silvio y Pedro. Esta tierra los acogió y allí crecieron sus hijos y nietos, a quienes supieron transmitirles los valores del esfuerzo, el trabajo y, sobre todo, la solidaridad. Aquí pudieron superar las dificultades que la vida presenta y forjar una familia que hoy conserva orgullosa el recuerdo de los abuelos venidos desde el Trentino hace tantos años.
La historia que aquí reproducimos es una síntesis del testimonio de Andrés Panizza, publicado en la revista de






Comentarios
hay muchos trentinos.como naci en esta provincia, de muy chica
sentia hablar de los austriacos despues de grande me entere como era la historia porque me case con un trentino. felicitaciones
delfina