jSharing - JA Teline III

Nonna Pina

Tengo delante de mis ojos la fotocopia de una antigua fotografía, donde se ve una dulcísima abuela, casi una Mona Lisa, por su apenas insinuada sonrisa, sentada en una vieja silla, vistiendo un  ropaje humilde , como era la usanza de una campesina del 1900. Su rostro sereno, apenas sonriente, no indica los años vividos de labores intensas ni de sus sufrimientos y desengaños.
 
Aquello que llama tanto mi atención son sus manos, reposando unidas sobre su falda. Son fuertes, grandes, ásperas, por las labores de ama de casa y también de campesina. Son aquellas manos  fuertes  que criaran y acariciaran a tantos hijos, nietos y bisnietos.
 
Me hablan de su voluntad de mantener el contacto amoroso por correo con sus hermanos emigrados hacia la América, sin haber logrado nunca más volver a verse cara a cara ni a abrazarse.
 
A medida que crecía su familia, ella no se olvidaba de aquellos que habían quedado en la otra parte del mundo. Y mantuvo la antorcha encendida y viva  a través de los años.
 
Hasta que debió partir… Nos dejó un hermoso tesoro: la correspondencia mantenida  con sus hermanos  durante tantos años y conservada, como un encargo, hasta que alguno de la familia, picado por la curiosidad, alguna vez intentase volver a armar el rompecabezas familiar. Esto es, indagar  sobre los cuatro  hermanos  que habían partido en tiempos lejanos hacia la América, sin lograr retornar nunca  al solar familiar.
 
Esta tarea le ha correspondido a Nadia, curiosa y amante de todo lo antiguo, quien pudo encontrar aquellas cartas que unieron a Nonna Pina con sus amados y nunca olvidados hermanos con fechas que van desde 1900 en adelante.
 
Guiada por el afán de saber, la curiosidad y también -digo yo- por la propia Nonna Pina (su cariñosa bisnonna), Nadia comenzó su búsqueda. Casi al mismo tiempo, guiada por la curiosidad y el deseo de conocer mis raíces, yo comencé acá en Argentina un esfuerzo similar, ignorando lo que sucedía en Trento.
 
Nuestro empeño fue positivo. La causalidad nos reunió en 2003, en la lejanía a través de la Internet, y nos permitió reunirnos físicamente en 2006. Esta historia ya fue contada tanto por Nadia como por mí.
En este escrito  quiero rendir homenaje tanto a Nonna Pina como a mis abuelos Pietro y Marina. Digo con certeza, porque estoy convencida de que así sucede, que ellos desde el cielo se han confabulado y nos guían en este camino de la reconstrucción de nuestras raíces.
 
Así Nadia y Adelia hemos podido reencontrarnos y unir a las familias de “altromare”.

Comentarios 

 
0 # Mariano 15-09-2011 21:04
Adelia, es un relato verdaderamente emocionante. Felicilitacione s!!
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