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 “ENRICO PRUNER, UNA VIDA POR LA AUTONOMÍA

Lorenzo Baratter

Primer capítulo

Enrico PrunerEnrico Pruner nació en Garait/Frassilongo, en el Valle de los Moquenos, el 24 de enero de 1922. Sus padres, Stefano y Emilia Pompermaier, administraban el restaurante familiar «Schönblick-Bel- vedere» debajo de su casa. Enrico era el último de cinco hermanos.

Sus orígenes fueron humildes. Ya a tierna edad comenzó a trabajar en el campo y en las actividades ganaderas que su familia realizaba. Durante el invierno, su padre Stefano era kromer (vendedor ambulante) en el Sudtirol y en el Tirol del Norte.

Un día se le preguntó a Enrico, pocos años antes de su fallecimiento, qué le había enseñado el Valle de los Moquenos, su tierra natal. “A sufrir”, dijo. Un valle de montaña, fascinante e inaccesible, el valle del Fersina o Bernstol, donde a lo largo de los siglos se había instalado una comunidad de lengua alemana: los moquenos, minoría lingüística germanófona del Trentino.

Aun después de las Segunda Guerra Mundial, una parte importante del valle carecía de caminos transitables. Incluso la iluminación eléctrica llegó tarde. Gente orgullosa de su propia identidad, gente trabajadora, acostumbrada a los duros sacrificios y generalmente también obligada a emigrar.

Todavía hoy mucha gente se conmueve al recordar a Enrico Pruner, llamado Heinrich en el valle y por sus amigos. Más allá de su empeño político, se emocionan al evocar su sensibilidad, su humildad, su honestidad, su sinceridad y, sobre todo, su disponibilidad frente a la gente más pobre.

Desde pequeño Enrico había desarrollado una particular predisposición hacia el estudio. “A los cinco años –solía recordar su hermana Irma– quería a toda costa ir a la escuela, a pesar de no tener la edad, y finalmente el director le dio el gusto”. Los padres intuyeron la gran capacidad del niño. Cursó sus estudios secundarios en el Instituto de los Dominicanos de Bolzano, lo que le permitió aprender perfectamente la lengua alemana. Tras graduarse en 1942, se inscribió en la universidad, en Ciencias Agrarias, primero en Bolonia y luego en Milán.

En medio de su gente, Heinrich aprendió a “sufrir”, a hacer todo tipo de sacrificios para poder estudiar. En sus años de juventud comenzó a madurar en él la idea que, a través del estudio, habría podido lograr una cierta posición social, que habría sido útil –sobre todo– para dar voz a su gente, a su comunidad, a los más humildes, a aquellos entre los cuales creció y que jamás olvidaría.

El propio restaurante de sus padres, “Ai Pruneri”, se convirtió en punto de referencia para muchos campesinos del lugar que necesitaban dirigirse al ente público y que generalmente no sabían a quién recurrir para lograr una mínima ayuda, especialmente en el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Pruner fue un referente y un confidente de esta gente. Generalmente se lo veía dando vueltas por el Trentino, visitando las casas de campo y las hosterías, o fuera de la Misa, escuchando cuáles eran los problemas del pueblo Trentino. Durante toda su vida, especialmente mientras fue diputado regional, mantuvo una costumbre que todavía hoy sus hijos recuerdan: dedicaba las mañanas de los domingos a conversar telefónicamente con las personas que tenían necesidades “para saber cómo andaban, si estaba todo en orden, si requerían algún tipo de ayuda”.

Enrico PrunerEl joven Enrico, abocado a sus estudios, también comenzó a sentir atracción por la política. Inmediatamente después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, había surgido en el Trentino un movimiento político de matriz popular –la Asociación de Estudios Autonomísticos Regionales (ASAR)– que reivindicaba  la Autonomía Regional y contaba con 120.000 inscriptos. En ese período el Valle de los Moquenos y la zona de Pergine se encontraban entre las zonas más cercanas a la ASAR. Con poco más de 20 años de edad, Enrico Pruner participó del fermento político de la época.

Fue seguramente testigo, a partir de la primavera de 1945, del debate que se dio en el seno del movimiento autonomista de Pergine, liderado por Alfonso Salvadori, uno de los fundadores de la Asociación de Estudios Autonomísticos Regionales en agosto de 1945.

Enrico Pruner participó, como uno más de los cientos de delegados de cada zona, en algunos congresos del movimiento. Estuvo presente en el último congreso, el 25 de julio de 1948, cuando de la ASAR se disolvió y dio vida al Partido del Pueblo Trentino Tirolés (PPTT), del que luego Pruner se convertiría en secretario político y diputado regional y provincial durante 30 años, entre 1952 y 1982. Durante décadas, la historia del partido estaría estrechamente ligada a su propia historia y a su compromiso político.

En 1948, al momento de fundarse el PPTT, el joven Enrico Pruner comprendió que no había llegado aún el momento de dedicarse por completo a la política. Primero quería finalizar sus estudios. Ciertamente en su tiempo libre estaba siempre disponible a dar una mano en el partido, haciendo propaganda y difundiendo sus propuestas en todos los lados donde pudiera. Se había comprometido, de todos modos, a dedicarse mucho más activamente a la política en el momento en que concluyese sus estudios universitarios.

En las primeras elecciones regionales de noviembre de 1948, el PPTT obtuvo 33.137 votos, que significaban el 16,83% a nivel provincial. Se había convertido así en el segundo partido del Trentino, detrás de la Democracia Cristiana (DC), y en el tercero a nivel regional, detrás de la DC y de la Südtiroler Volkspartei (SVP) ­–Partido del Pueblo Sudtirolés–. 

A pesar de haber soportado la oposición de la Iglesia trentina –utilizada como instrumento por la DC y que se había mostrado contraria a la ASAR y luego al PPTT–, los autonomistas consiguieron en esos comicios 4 diputados regionales (Clara Marchetto, Iginio Caproni, Guido Fontanari y Raffaello Zanghellini). En 1949 Cornelio Ropelato, el candidato del PPTT que les seguía en número de votos,  sustituyó a Clara Marchetto luego de los hechos –únicos en la historia republicana– que provocaron su exclusión del Parlamento Regional, al que había sido legítimamente electa por el pueblo trentino, como resultado de una increíble campaña de prensa orquestada por los partidos nacionales y particularmente por Flaminio Piccoli, estrella naciente de la DC, a través de su revista “Panoramas”, a lo que siguió la persecución judicial.

Otro importante exponente autonomista, Remo Defant, quien había sido secretario de la ASAR, fue elegido en noviembre de 1948 como diputado regional por una lista propia, denominada “Autonomía Integral”, con 2.994 votos, equivalentes al 1,52% de los sufragios a nivel provincial. Durante el curso de la legislatura, sin embargo, Defant se acercó al PPTT y, de hecho, en 1952 fue candidato en las listas de este partido.

El PPTT era, en aquellos años, un partido antagónico a la Democracia Cristiana y a los partidos con vocación nacional, por no decir nacionalista. La DC gobernó durante años la Región, en coalición con la SVP, bajo la guía del abogado Tullio Odorizzi, presidente de la Junta Regional. Luego surgirían los problemas entre trentinos y sudtiroleses, con las consecuencias que analizaremos más adelante.

El PPTT se caracterizaba por un fuerte vínculo con el territorio trentino, cercano al mundo campesino, a las tradiciones locales y al catolicismo, intérprete de quienes sentían orgullo por la historia tentina y tirolesas y sus vínculos con el mundo alemán.

A diferencia de los grandes partidos nacionales, el PPTT había heredado de la ASAR una clara convicción antinacionalista y una desconfianza hacia el centralismo romano. La filosofía política del partido se completaba con una clara visión federalista y europeísta.

En 1949 Pruner se diplomó en Ciencias Agrarias en Milán y consiguió enseguida un empleo en la empresa Amonn de Bolzano, como encargado de productos para la agricultura. Esa actividad lo llevó a viajar a lo largo y a lo ancho de la región y de buena parte del norte de Italia, situación que le permitió conocer a fondo el territorio y establecer vínculos de amistad que en el futuro se revelerían muy importantes. En el poco tiempo que le quedaba, se dedicaba a la política, participando en reuniones y congresos. Naturalmente su relación con la familia Amonn (Erich Amonn fue uno de los fundadores del SVP el 8 de mayo de 1945) contribuyó a acercarlo aún más a la política.

En 1952 Pruner fue convocado a Trento por la dirección del partido, que lo nombró secretario político con el objetivo de reforzar la lucha del PPTT, que en la primera legislatura del Parlamento Regional no había demostrado gran esplendor. Tras la elección, los diputados “se habían dormido en los laureles”, según observó Alfonso Manica, uno de los fundadores y principales sostenedores del Partido del Pueblo Trentino Tirolés.

“Frente a los ataques que sufrían de parte de todos los demás partidos –comentó Pruner– los diputados del PPTT demostraron cierta debilidad, cierta dejadez y poco coraje para afrontar y combatir a los adversarios”.

Si a esto se unía la ferocidad de las embestidas de la Democracia Cristiana contra el PPTT –que llegaba incluso a los insultos a través de la prensa cercana al partido católico–, era evidente que el movimiento autonomista se encontraba en ese momento en una crisis casi definitiva. Era necesario un cambio de ruta.

En 1952 Pruner aceptó primero el cargo de secretario del partido, reemplazando a Raffaello Zanghellini, y luego su propia candidatura para las elecciones regionales del otoño. En los comicios de noviembre fue elegido diputado regional junto a Remo Defant. El partido autonomista redujo a la mitad sus representantes en el Parlamento, de 4 a 2, al conseguir 12.906 votos, lo que equivalía al 6,17% de los sufragios. En cualquier caso se había logrado reducir el daño, pero la situación no era nada simple.

Pruner tenía muy claras las causas del descenso electoral de 1952. A nivel propagandístico había tenido éxito un pasquín difundido por el dirigente democristiano Berlanda, en el cual el PPTT era definido prácticamente como una cueva de “austriacantes” (NdT: favorables al domino austríaco). Otra de las causas de la dura derrota fue la ausencia casi total de organización: los diputados no habían sido capaces de tomar contacto con la gente y la distancia del pueblo se había notado. La Democracia Cristiana, con el 63,8% de los votos, había conseguido un poder casi hegemónico. Entre 1952 y 1956 la presidente de la Junta Regional quedó en manos de Tullio Odorizzi (DC), en tanto que para la presidencia de la Junta Provincial de Trento fue designado Remo Albertini (DC).

Hasta 1960 el PPTT tuvo enormes dificultades para sobrevivir, ya que carecía de fondos para mantener siquiera abierta la propia sede. “Yo podía dar mi pequeña contribución como diputado”, recordó Pruner. “En ese momento recibía 40.000 liras. A Defant no le pedíamos nada, concientes de sus sacrificios anteriores”. Defant había dado una gran contribución, a título prácticamente gratuito, cubriendo el cargo de secretario de la ASAR entre 1945 y 1948. También había trabajado sin descanso como diputado regional. “Era un autodidacta, pero tenía una cultura superior a la de cualquier hombre de la política… Sus intervenciones en el Parlamento eran siempre muy claras y con un rico contenido”.

Tras las elecciones regionales de noviembre de 1956, Pruner permaneció como único representante del PPTT en el Parlamento regional. El partido volvió a descender (9.541 votos, equivalentes al 4,34%). La Democracia Cristiana volvió a crecer, casi llegando al 70% (67,69%), confirmando en la Presidencia de la Junta Regional a Odorizzi y ubicando en la Presidencia de la Junta Provincial trentina a Riccardo Rosa.

Defant no consiguió su reelección y murió pocos años más tarde, en 1959. “Yo mantenía siempre la Secretaría del partido, en tanto que él era más reacio al contacto con el público. Por eso, a causa de mi mayor popularidad, conseguí superarlo en número de votos”, observó Enrico Pruner en una entrevista que dio en los años Sesenta.

En 1956 las dificultades económicas obligaron a cerrar la sede por un año. Fue reabierta en 1957. Tras el fuerte descenso en las urnas de 1960, se afrontar el problema con coraje. “Las intimidaciones ya no hacían tanta mella en la población”. “Volvieron a acercarse los viejos amigos, logramos conformar una lista bastante buena en 1964. Ya nadie creía que fuera necesario el carnet de la DC para conseguir un puesto de trabajo”. 1956 fue también el año del casamiento de Enrico Pruner con Emma Pallaoro, matrimonio del que nacieron cuatro hijos, Cristina, Sonia, Walter y Nadia.

Entre los años Cincuenta y Sesenta fue justamente cuando el movimiento autonomista recobró su orgullo, en medio de las dificultades generales en las que debía sobrevivir. Lo hizo con las ideas corajudas de autonomía, federalismo y territorialidad, en una zona en la que la Democracia Cristiana –con una visión de las cosas totalmente distinta– gozaba de porcentajes de respaldo altísimos.Enrico Pruner

Estábamos además entrando en la fase histórica de deterioro de los vínculos entre trentinos y sudtiroleses, que llevarían primero a la decisión del SVP de abandonar la Junta Regional (que quedó por un largo tiempo solo en manos de los trentinos) y, más tarde, a las reivindicaciones bajo el lema “Los von Trient” (“Lejos de Trento”) conducidas por Silvius Magnago, quien había denunciado el peligro de un regreso de la política de inmigración forzada de italianos al Sudtirol –que Michael Gamper llamó “la larga marcha para la muerte”–  que pondría en peligro la propia supervivencia de la minoría local de lengua alemana.

La “cuestión sudtirolesa” había comenzado mucho antes. Hasta 1918 las actuales provincias de Trento y Bolzano eran tierra austríaca, integrante s de la provincia del Tirol. La anexión a Italia se dio luego de la Primera Guerra Mundial y trajo consecuencias muy graves, sufridas particularmente por la población de lengua alemana de la provincia de Bolzano, que fue despojada de todos los derechos, incluso de la enseñanza en su propia lengua a sus hijos.

Toda esta situación tuvo como epílogo la tragedia de las “Opciones”, una enorme herida para la población local.

Sólo tras el final del conflicto bélico, a partir de las batallas que trentinos y tiroleses llevaron adelante para conseguir el autogobierno de su territorio, que se consiguió con los acuerdos Degasperi-Gruber de septiembre de 1946 y finalmente con el Estatuto de Autonomía de 1948, pudieron sentarse las bases para una efectiva solución de la “cuestión sudtirolesa”.

Sin embargo, llegados a ese punto, el problema real fue la lentitud con que se aplicaban las normas previstas en los acuerdos Degasperi-Gruber y en el Estatuto de Autonomía.

Como diputado de la oposición, Pruner intervino en distintas oportunidades en el Parlamento Regional, a finales de los años Cincuenta, para advertir sobre las causas del empeoramiento de los vínculos interétnicos regionales, que no eran otras que la lentitud en la aplicación del Estatuto de Autonomía Regional de 1948 y la interpretación restrictiva de las normas allí previstas.

Esta lentitud, unida a la desorganización administrativa y técnica del ente público regional y a la progresiva sumisión del poder ejecutivo regional al poder estatal italiano y a su burocracia, así como la insensibilidad frente a las demandas extraestatutarios de los representantes del SVP, determinaron un impasse. Y de ese impasse se pasaría en poco tiempo a la revuelta.

En 1953 el presidente de la Junta del Tirol del Norte acusó públicamente a Italia de no respetar los compromisos asumidos en los acuerdos de 1946. El 9 de abril de 1954 los diputados sudtiroleses entregaron al gobierno un memorándum en el cual solicitaban mayor autonomía para el Sudtirol y la efectiva aplicación del artículo 14 del Estatuto de Autonomía, que establecía la descentralización de los poderes de la Región Trentino-Alto Adige/Südtirol en las Provincias de Trento y Bolzano.

En 1955 el ministro de Agricultura de la Región, Hans Dietl, del SVP, renunció a su cargo tras acusar a la DC de no querer aplicar el artículo 14 del Estatuto de 1948. El proyecto de ley presentado por el SVP, tendiente a asegurar a ambas provincias mayores competencias administrativas y en sectores como la agricultura y los bosques, no fue aprobado.

El 8 de octubre de 1956 Austria solicitó a Italia información sobre los avances en la implementación del Acuerdo de París de 1946, que preveía, entre otros puntos, la equiparación absoluta de la lengua alemana  con la italiana en la administración pública. La respuesta de Roma a Viena, enviada en enero de 1957, fue que todas las disposiciones de los acuerdos de 1946 habían sido contempladas en el Estatuto de Autonomía Regional de 1948.

Esa respuesta provocó una agudización del descontento y del malhumor, que culminó el 17 de noviembre de 1957 con el ya mencionado “Los von Trient”, el movimiento de ruptura con Trento, a partir de la frase pronunciada por Silvius Magnago en Castel Firmino ante una gran masa de sudtiroleses. En el ínterin, entre 1956 y 1958, las tensiones entre Austria e Italia aumentaron considerablemente y se dio una escalada de atentados en el Südtirol. En 1957 fue arrestado, entre otros, el vicepresidente del SVP y director del periódico “Dolomiten”, Friedl Volgger.

En enero de 1959 los representantes del SVP decidieron abandonar sus puestos en la Junta Regional y pasaron a la oposición. El 25 de febrero, luego de aceptar las renuncias de los miembros del SVP, el Parlamento Regional rechazó la moción de censura presentada por los sudtiroleses contra el gobierno de Odorizzi. La SVP permanecería durante muchos años en la oposición.

El texto corresponde al primer capítulo del libro "Enrico Pruner, una vita per l'autonomia", y su reproducción ha sido autorizada por el autor. Copyright: Lorenzo Baratter

Traducción: Mariano Roca

Enrico Pruner

 

Comentarios 

 
+1 # rosa schattner 21-04-2011 18:35
El autonomismo como ideologia busca poder tomar decisiones culturales,econ omicas,politica s,educativas,ad ministrativas que permitan una mejor calidad de vida de una region geografica tomando en cuenta las necesicidades especificas de esa region,, no busca separarese del pais al que pertenece y acata las leyes de la nacion .Si los habitantes de El Trentino-Alto Adigio tienen la capacidad de solucionar sus problemas a que le teme el resto del pais italiano?
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+1 # Webmaster 21-04-2011 18:46
No teme. Envidia
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