11 compañias Schützen se han reunido hoy en Fraveggio de Vezzano para honorar su patrono. Después del desfile, la santa misa y el saludo del Ministro de la Cultura, Franco Panizza, se realizo la ceremonia del disparo de salva en honor a San Sebastian.
San Sebastián
Fue elegido por el Papa Caio como defensor de la Iglesia y de la Fe Cristiana, y es patrono de distintas corporaciones, entre ellas la de los Arqueros y Arcabuceros, los Schützen, los Vigilantes Urbanos, los tapiceros, los fabricantes de agujas y aquellas otras profesiones ligadas a la elaboración de objetos en punta similares a las flechas. Las referencias históricas acerca de San Sebastián son más bien escasas, aunque la difusión de su culto es muy antigua y se ha mantenido durante miles de años. Las fuentes históricas indican que el calendario más antiguo de la Iglesia de Roma, la ‘Depositio martyrum’, que data del año 354, ya ubicaba el onomástico de este santo el 20 de enero y en el “Comentario al Salmo
Otras fuentes indican que Sebastián, cuyo nombre en griego significa “venerable”, nació en Narbona, ciudad de la Francia meridional, durante la segunda mitad del siglo III d.C., en el seno de una ilustre familia. Huérfano de padre, debió trasladarse con su madre a Milán, donde transcurrieron los primeros años de su infancia y adolescencia. La madre educó a su único hijo en la escuela de la generosidad y del coraje. Joven, corajudo y con un carácter enérgico, Sebastián sintió el llamado del Señor y se convirtió en defensor de la Iglesia. Colmado de entusiasmo, se trasladó allí donde era más necesario: se dirigió hacia Roma, donde la persecución contra los cristianos era feroz. Por su cultura, gentileza y bondad, supo alcanzar los más altos grados de la jerarquía militar, lo que le permitió ocupar el puesto de comandante de la Primera Corte de la Guardia Pretoriana bajo el imperio de Dioclesiano y de su sucesor Maximiliano, quienes apreciaron su lealtad y nunca sospecharon nada respecto de su fe cristiana. En el año 287 la persecución de Dioclesiano contra la Iglesia obligó a los cristianos a reunirse silenciosamente en las catacumbas, mientras sus hijos inocentes eran llevados a la Arena del Coliseo para ser lacerados por las fieras o arder en las llamas. Durante este período de salvajismo, Sebastián no pudo mantener su silencio y reveló su fe en Cristo. Un vil cortesano, Torcuato, lo denunció ante el emperador Dioclesiano. En un comienzo, el emperador no le creyó y convocó a Sebastián para dar testimonio. Como verdadero soldado y lejos de cualquier hipocresía, Sebastián confesó su fe. Frente a esta noble y franca declaración, Dioclesiano enfureció, lo acusó de traición y de ingratitud.
A pesar de sus virtudes cívicas y morales, Sebastián fue condenado por el solo hecho de ser cristiano. Conducido al bosque sagrado, en el monte Palatino, atado al tronco de un árbol, Sebastián fue martirizado con flechas. La iconografía cristiana, la literatura y la tradición popular representan a San Sebastián muy joven, atravesado por las flechas, en los brazos, en el pecho y en las piernas, como si sus verdugos –los mismos soldados que tanto lo apreciaban– hubieran querido ahorrarle sufrimiento.
Osvaldo Tonina
















Comentarios
Entiendo que San Sebastián es venerado en ese lugar por ser el patrono de los arqueros y de las asociaciones relacionadas con los arrojadores de flechas.
También en Donosti (San Sebastián, País Vasco) es venerado por ser el Patrono de la ciudad.
Roberto